La industria y sus 2.769.300 razones

El Economista – 09/06/2020 Es el número de personas que, de acuerdo con la última encuesta de población activa, ocupó la industria española durante el primer trimestre del año. Representan “apenas” un 14% de los trabajadores en un país que hasta hace unas semanas aspiraba a converger con Europa en un objetivo compartido de llevar hasta más del 20% el peso de la actividad industrial sobre el PIB de nuestra economía.

Son un grupo pequeño ya que no han acaparado ni los titulares ni la atención de otros sectores de actividad durante las últimas semanas, en las que la vuelta a la normalidad se ha medido por el tan necesario contacto con nuestros familiares, los horarios de apertura de nuestros comercios o la reactivación gradual de la restauración, la hostelería y el turismo en el país del mundo en el que este sector tiene el mayor de los pesos sobre su PIB.

Es posible que durante los últimos meses, cuando han fallado los canales habituales de abastecimiento del comercio internacional, hayamos empezado a ser conscientes de la necesidad de una industria nacional fuerte y competitiva. Ha sido en ese momento cuando hemos vuelto la mirada, por primera vez en mucho tiempo, a nuestras industrias para suplirnos de aquellos bienes y equipos de primera necesidad que las grandes compañías multinacionales no podían suministrar o reservaban para cubrir en primer lugar su propia demanda nacional.

Esos más de dos millones de profesionales han estado ahí todo este tiempo trabajando para nosotros. Haciendo posible cubrir la demanda de suministro de gases medicinales en nuestros hospitales gracias al trabajo conjunto de empresas como Carburos Metálicos y Air Liquide, junto a centenares de soldadores, técnicos e ingenieros que han adecuado las instalaciones a las necesidades que iban surgiendo. Siendo capaces de multiplicar por diez la capacidad de fabricación de respiradores de una pyme madrileña como Hersill gracias a la colaboración de una empresa de material de defensa como Escribano Mechanical & Engineering. Impulsando iniciativas desde el sector automovilístico con empresas como SEAT en Barcelona o el equipo de la factoría de motores de Renault en Valladolid. Adaptando nuestras factorías a la fabricación de mascarillas, batas y otros elementos para proteger al personal sanitario y al resto de la población actualmente.

La Alianza por la Industria, que integra a la mitad de nuestro producto industrial, de nuestras exportaciones industriales y de nuestras inversiones en I+D+i, lanzó hace un mes diez propuestas para recuperar la actividad económica. El objetivo, que la industria contribuya a la reconstrucción económica y social tras la crisis, en base a su capacidad para generar riqueza y empleo estable y de calidad.

Hoy esta apuesta es más necesaria si cabe. El índice PMI compuesto, que mide la actividad del sector industrial y servicios, cayó en la zona euro en abril hasta 13.6, marcando mínimos históricos. Una bajada tres veces superior a la vivida durante la anterior crisis económica, no sólo por la caída de la actividad sino por las incertidumbres sobre el impacto a medio y largo plazo de la crisis sobre la demanda.

Desde el Colegio y la Asociación de Ingenieros Industriales de Madrid ponemos nuestras capacidades a disposición de las administraciones para identificar líneas de acción en tres factores clave que consideramos esenciales para volver a impulsar nuestra industria y nuestra economía:

1. Dotar a las empresas de la certidumbre necesaria que les permita planificar sus niveles de actividad y empleo, para asegurar, con las medidas de seguridad adecuadas, el retorno a la normalidad de los principales sectores productivos, así como de las cadenas logísticas y de valor que les dan soporte.

2. Reforzar la demanda con una estrategia clara de inversiones alrededor de tres ejes principales: El Pacto Verde Europeo. La digitalización. La industria de automoción

3. Utilizar la innovación y el ingenio para reinventar nuestro turismo, nuestro comercio y nuestra industria, aprendiendo de las debilidades que nos ha mostrado la pandemia y apostando por el desarrollo de soluciones tecnológicas Made in Spain.

Hay que afrontar esta situación rápidamente. Es necesaria una estrategia, compartida por todos, de defensa de nuestro tejido industrial como ya han hecho otras naciones de nuestro entorno. Nissan en Barcelona o Alcoa en Lugo son sólo dos muestras de lo que puede estar por llegar. Detrás de ellas hay cientos, miles de pequeñas y medianas empresas industriales que nunca aparecerán en los titulares de los medios de comunicación y que también necesitan el apoyo y la colaboración de todos.

Dos millones setecientas sesenta y nueve mil trescientas personas han estado ahí para nosotros, aportando soluciones, asegurando que no nos faltaran algunos de los productos más elementales durante el confinamiento, manteniendo nuestra economía. Y seguirán estando allí la próxima vez, si sabemos cuidar de ellos, si sabemos cuidar de nuestra Industria.

César Franco
Decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid (COIIM)