El COVID-19 acelera el uso de la IA médica, con riesgos y beneficios

Ante la escasez de recursos, cada vez más hospitales están usando inteligencia artificial para cribar a los pacientes a través de sus radiografías de tórax. Los algoritmos que funcionan bien están ayudando mucho a los profesionales, pero también hay empresas que intentan aprovecharse de la desesperación de los médicos.

El radiólogo principal del Hospital Royal Bolton [gestionado por el Servicio Nacional de Salud (NHS) de Reino Unido], Rizwan Malik siempre tuvo interés en el potencial de la inteligencia artificial (IA) para facilitarle el trabajo. En su hospital, los pacientes solían esperar seis horas o más para que un especialista mirara sus radiografías. Si un médico de emergencias pudiera tener la lectura inicial de una herramienta basada en IA, podría reducir drásticamente ese tiempo de espera. Después, un especialista podría dar un seguimiento a la lectura de la IA para ofrecer un diagnóstico más completo.

Por eso, en septiembre del año pasado, Malik diseñó un ensayo clínico convencional para demostrar el potencial de esta tecnología. Encontró un prometedor sistema de análisis de radiografías de tórax basado en IA denominado qXR de la compañía Qure.ai, con sede en Bombay (la India) y propuso probarlo durante seis meses. Para todas las radiografías de tórax interpretadas por sus alumnos, el sistema de IA ofrecería una segunda opinión. Si esas opiniones coincidieran sistemáticamente con las suyas, entonces introduciría el sistema de forma permanente para verificar el trabajo de sus alumnos. Tras cuatro meses de revisiones de varios comités e instancias del hospital y del NHS, la propuesta finalmente fue aprobada.

Pero antes de poder empezar el estudio, el coronavirus (COVID-19) apareció en Reino Unido. Lo que comenzó como un simple interés en conseguir ayuda se convirtió una bendición. Una investigación preliminar había demostrado que los casos más graves de COVID-19 mostraban distintas anomalías pulmonares asociadas a la neumonía viral en las radiografías. Con la escasez de pruebas de PCR, las radiografías de tórax se habían convertido en una de las formas más rápidas y asequibles para el triaje de pacientes por parte de los médicos.

En cuestión de semanas, Qure.ai modificó qXR para que detectara la neumonía específica provocada por COVID-19, y Malik propuso un nuevo ensayo clínico. Pero esta vez, la tecnología no solo verificaría el diagnóstico de los médicos, sino que se utilizaría para realizar lecturas iniciales. Normalmente, las modificaciones tanto de la herramienta como del diseño del estudio habrían obligado a empezar todo el proceso de aprobaciones. Pero como no podía perder más tiempo, el hospital aprobó la propuesta modificada de inmediato. Malik recuerda: «El director médico básicamente dijo: ‘Bueno, ¿sabes qué? Si crees que es lo suficientemente bueno, sigue adelante y hazlo. Nos ocuparemos de todo lo demás después'»

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Fuente: Mit Technology Review

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