Una potencia agroalimentaria llamada España

El sector lidera la UE tanto en productividad como en competitividad, pero debe invertir más en I+D+i

Desde el punto de vista de la creación de riqueza, uno de los sectores más importantes de la economía española es el agroalimentario como demuestra la última radiografía que ha elaborado Cajamar en su observatorio del sector en el contexto europeo. Si tenemos en cuenta la totalidad de la cadena de valor que incluye el sector primario, la industria de la transformación y la fase de comercialización, en 2018 ha generado el 9,2% del PIB (100.742 millones de euros) y el 12,3% (2,5 millones puestos de trabajo) del empleo total de la economía española, siendo la quinta economía de la UE-28 que más contribuya a la generación de rentas del sector (es la tercera economía en el sector primario, la cuarta en la industria de alimentos, bebidas y tabaco, y la quinta en comercialización de productos agroalimentarios). La fase de comercialización es la que más valor y empleo aporta.

Un indicador que muestra la mayor especialización de la economía española en el sector agroalimentario es comparar el peso de España en el valor añadido bruto total de la UE-28 con el que tiene en el caso concreto del sector agroalimentario europeo. Mientras que en el primer caso el peso es del 7,7%, en el segundo es del 11,4%.

El sector agroalimentario también destaca por su aportación al sector exterior de la economía española. En 2018 ha realizado ventas al exterior por valor de 49.502 millones de euros, aportando el 16,9% del total de bienes exportados por España, lo que la sitúa como la cuarta economía exportadora de productos agroalimentarios de la UE-28. El dinamismo exportador se refleja en un superávit comercial del sector de 12.118 millones de euros, que es el segundo más elevado de los países de la UE-28, solo por detrás de los Países Bajos.

Estos buenos resultados no son ajenos al hecho de alcanzar niveles de productividad y competitividad superiores a los socios comunitarios. Así, la productividad por ocupado del sector ha aumentado un 2,9% en 2018 y es un 27,8% superior a la de la UE-28. Si además de la productividad tenemos en cuenta los costes laborales por trabajador para así obtener un indicador de competitividad precio, los costes laborales por unidad de producto del sector agroalimentario español son 44% menores a los de la UE-28 cuando consideramos la agricultura, ganadería y pesca y la industria de la transformación, siendo algo menor la diferencia (21%) cuando tenemos además en cuenta la fase de comercialización.

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Fuente: Cinco Días

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