La industria del automóvil se convierte en un laboratorio futurista

El sector tiene que conseguir muchos cambios en poco tiempo: más robots, más conectividad y una conversión experta de movilidad y energía.

La guerra comercial que mantiene Donald Trump desde 2017 daña sobre todo al sector del automóvil, que ya estaba en medio de un huracán por lasdisrupciones tecnológicas y éticas que han aparecido mucho antes de lo esperado. No solo por esto el consultor económico de Citibank, Willem Buiter, cree que Trump se equivoca: “Además me temo que China gana esta lucha”. Pero el economista cree que el daño que puede provocar es menor que el estímulo que ha dado a la economía global en general para reformarse porcompleto: “El hombre nos ha despertado”. El sector tiene que ahorrar para poder invertir y sobrevivir. Hay que tener ya una cadena comercial en red, un Internet industrial de las cosas (IoT) que funcione y la industria 4.0 en red.

Para monstruos como Volkswagen que tiene más de 50 instalaciones de producción en 14 países donde se producen 70 modelos, es muy difícil cambiar de manera tan rápida casi todo, teniendo que tratar además el “Dieselgate”. Con TRANSFORM. FACTORY + quiere modernizar sus producciones con más automatización. Hasta 2025, las instalaciones de producción deberían alinearse con la movilidad eléctrica. Marcas como Ford, GM, Tesla, Volkswagen y Toyota, que se centran en vehículos conectados, conducción autónoma y movilidad, tienen que darse prisa para poder participar en una competición con fabricantes de tecnología y semiconductores, así como con empresas de movilidad como Uber.

Greta y Trump han revolucionado todo un sector

“Gracias” a Trump y Greta Thunberg, la chica sueca que revoluciona todo el planeta con sus lecciones sobre el cambio climático, BMW & Co. tiene que ser más flexible y rápida con su innovación dentro de un sector que ha sido caracterizado durante décadas por carteles y nepotismo. La demanda de China parecía automática y eterna, pero Trump nos ha enseñado que no lo es. Los chinos ya producen sus propios coches. Cuesta cambiar el chip, por ello pocos han dado los primeros pasos como ha hecho la alemana Bosch. «Lo más tarde a partir de 2023, vamos a ver los primeros taxis de vuelo en las ciudades grandes y nosotros vamos a ser el proveedor de este mercado», dice HaraldKröger, dirigente de la división de electrónica automotriz de Bosch que invierte también en la evolución de baterías para coches eléctricos y en la pila de combustible.

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Fuente: Dirigentes Digital

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