Plan para una transición energética exitosa

Es vital construir infraestructuras orientadas al futuro

Vivimos en tiempos emocionantes. Es probable que las próximas décadas sean las más dinámicas de la historia. La geopolítica está impulsando cada vez más la geoeconomía. En términos económicos, estamos en medio de lo que muchos llaman la Cuarta Revolución Industrial. Veremos cambios sin precedentes tanto en magnitud como en velocidad. Y cuando la geopolítica se endurece, cada nación debe estar preparada para gestionar y controlar sus infraestructuras críticas. En este caso, la energía debería ocupar un lugar prioritario. ¿Y qué pasa con las prioridades industriales? Todas las revoluciones industriales fueron impulsadas por las revoluciones de la energía: el uso del carbón para alimentar las máquinas de vapor, el descubrimiento de la electricidad, el uso generalizado del petróleo, el aumento de la energía eólica y solar, etc. La Cuarta Revolución Industrial no es una excepción. Dos realidades están dando forma a este fenómeno.

La primera es el cambio climático. Hoy, el nivel del mar, las temperaturas de los océanos y la concentración de gases de efecto invernadero están en niveles récord. Y vemos más eventos climáticos extremos. El planeta necesita nuestra atención porque no existe un planeta B. No es un asunto sencillo. Hay mucho en juego: nuestro planeta, millones de puestos de trabajo, intereses estratégicos y económicos y el equilibrio socioeconómico entre las economías industrializadas y las que están en desarrollo. Se necesita un liderazgo firme y consciente para hacer frente a este desafío.

La segunda realidad a la que nos enfrentamos es la creciente demanda de energía. Esto se relaciona con la disparidad entre los países desarrollados y las economías en desarrollo.

Para 2040, la demanda mundial de electricidad por sí sola crecerá casi un 80%. Esta cifra ni siquiera incluye otras formas de energía. Hoy en día, 1.000 millones de personas en todo el mundo todavía no tienen acceso a la electricidad.

Nuestro objetivo debe ser proporcionar a cada familia una energía fiable, asequible y sostenible. Para mí, se trata de un derecho humano fundamental. La gran pregunta entonces es: ¿cómo podemos satisfacer la creciente demanda de energía y al mismo tiempo proteger nuestro clima?

El Energy Value Charter es la respuesta de Siemens a esta pregunta. Es nuestro plan para una transición energética exitosa. Nos permite analizar los sistemas energéticos y proponer transiciones a medida para gobiernos y clientes en todo el mundo.

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Fuente: El Economista

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