Ciberseguridad en las plantas de alimentación y bebidas

Hoy en día los ciberataques son más numerosos y amenazadores que nunca. Symantec, en su informe sobre seguridad publicado en 2018, apunta a un crecimiento del 600% de los ataques al Internet de las Cosas (IoT) y McKinsey estima que, cada año, se desarrollan 120 millones de nuevas variantes de malware. Las empresas ya perciben la exposición creciente, incluso en sistemas que antes estaban “cerrados”, lo que se traduce en una gran preocupación por la continuidad del negocio, la reputación de la marca o la confianza de los clientes. Por esta razón, se prevé que en 2022 la inversión en seguridad, tanto en hardware como en software y servicios, será de 133.700.000 millones de dólares.

Para el 2020, el IoT contará con 30 mil millones de dispositivos conectados y el 46% de las conexiones Internet serán máquina a máquina. El de la digitalización es un camino que no tiene vuelta atrás. Todo el mundo concuerda en que no estar conectado presenta riesgos aún mayores, ya que los dispositivos inteligentes pueden alertar de anomalías y proporcionar información en tiempo real que acelera la detección, la respuesta y la recuperación ante los problemas que puedan ocurrir.

Por otro lado, los atacantes no quieren infiltrarse solo en una empresa, sino que quieren manipular todo su ecosistema completo. Ante este escenario, las industrias, y entre ellas la de la alimentación y las bebidas, deben afrontar el riesgo operacional que suponen las ciberamenazas y adoptar un enfoque holístico, que proteja todo su negocio, incluidos la cadena de suministro, los partners y los clientes.


Un enfoque holístico de la ciberseguridad

En primer lugar, se debería reformular la ciberseguridad como un aspecto empresarial y no solo tecnológico. La ciberseguridad es una actividad continua y proactiva, no una tarea puntual y, además, para ser efectiva, debe implicar una transformación en las personas y en los procesos, además de en la tecnología.

Para impulsar una estrategia de riesgo digital con este enfoque holístico, Schneider Electric propone un modelo alineado con el marco NIST (National Institute of Standards and Technology). Este modelo promueve un ecosistema digital seguro que incluye, además de a la propia compañía, a su cadena de suministro, al proceso de entrega de productos y a su despliegue en las instalaciones de los clientes.

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Fuente: Interempresas

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