De la Primera Revolución Industrial a la Industria 4.0

Las revoluciones industriales
Las revoluciones industriales

Cuando llegó la Primera Revolución Industrial, entre 1760 y 1830, seguro que fueron muchos los que pensaron que, después del gran avance que supuso el cambio de la producción manual a la mecanizada, se había alcanzado la cumbre de la innovación y que nada más podía cambiar. Pero cambió y tras otros dos importantes procesos, vivimos ahora en la llamada Cuarta Revolución Industrial, la de la Industria 4.0.

A lo largo de estos años, han ido cambiando las fuentes de energía básicas tanto para la vida diaria como la producción industrial, así como el tipo de actividades industriales que mayor auge han registrado, su situación geográfica y los medios para transportar mercancías y personas y transmitir información.

En todas estas etapas, han jugado un papel fundamental la ingeniería y los ingenieros, que han contribuido con sus conocimientos a desarrollar las tecnologías y herramientas que han propiciado los avances. Tanto es así que, en la actualidad, la formación de estos ingenieros superiores está orientada a satisfacer las demandas de los nuevos desarrollos tecnológicos. Sólo estos perfiles podrán ser garantes de la armonía y eficiencia que requiere el ecosistema 4.0.

Además de por los cambios en los sistemas de producción, la Primera Revolución Industrial se caracterizó por la predominancia de las industrias metalúrgica y textil y por el ferrocarril como principal medio de transporte, que utilizaba como el carbón como fuente de energía. Por su parte, el telégrafo y el teléfono revolucionaron la forma en la que las comunicaciones eran concebidas hasta ese momento.

Solo un par de décadas después de esa primera revolución, en 1850,  los sistemas mecánicos de tracción hidráulicos y de vapor dieron paso a los eléctricos, lo que originó la producción en serie y la división del trabajo. Había llegado la Segunda Revolución Industrial, que supuso el desarrollo de las industrias química, eléctrica y automovilística.

De la Industria 1.0 a la 4.0

El coche y, más tarde el avión, nacieron al albor de los cambios que supuso este segundo periodo, que se extendió durante más de un siglo. Estos medios cambiaron el carbón por el petróleo como fuente de energía.

Ya en el siglo XX, a partir de 1960-1970, tuvo lugar la Tercera Revolución Industrial, caracterizada por el uso de la electrónica y la tecnología de la información y las telecomunicaciones. Estos cambios permitieron la automatización de los procesos de producción y el surgimiento de Internet, que, sin duda, ha supuesto una importante innovación en nuestro modo de ver y entender la vida y, sobre todo, la comunicación.

Las energías alternativas y renovables, la nuclear y el petróleo se han erigido durante estos años como principales fuentes para el consumo diario y los medios de transporte. En este sentido, la revolución llegó de la mano del tren de alta velocidad y los vehículos eléctricos o de biocarburantes.

Pese a que todos estos avances e innovaciones siguen vigentes hoy en día, el uso que hacemos de los mismos sí ha cambiado. Es la aplicación de tecnologías como la inteligencia artificial, la fabricación aditiva, la realidad aumentada o el Internet de las Cosas (IoT), entre otras, lo que ha provocado el surgimiento de la Cuarta Revolución Industrial.

La fábrica inteligente

Esta nueva revolución no ha hecho sino multiplicar la velocidad, el alcance y el impacto de las herramientas que surgieron en el periodo anterior, mediante la conexión de los mundos digital, físico y biológico.

Pero si existe algún estandarte de esta nueva era son, sin lugar a dudas, las fábricas inteligentes, lugares de producción en los que los dispositivos están conectados entre sí con el objetivo de difuminar las barreras entre la demanda, el diseño, la fabricación y el suministro. ¿El objetivo? Que la producción sea más eficiente y reducir costes de fabricación.

De nuevo puede parecer que hemos tocado techo, pero nada más lejos de la realidad. Los avances continúan y, lo que algunas películas mostraban como futurista, ya está aquí. No hay más que echar la vista atrás y recordar el coche volador de la película Regreso al futuro, que en nuestros días ya es más una realidad que una ficción. ¿Estará por llegar la Quinta Revolución Industrial?

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