Entrevista a Enrique Rodal, periodista y asesor de información experto en Industria 4.0

Enrique Rodal
Enrique Rodal

Enrique Rodal lleva más de 20 trabajando como asesor de comunicación tecnológica y periodista para distintos medios de comunicación, tanto en el País Vasco como a nivel nacional. Desde 2015, es el responsable del portal EuskadiTecnologia.com, especializado en Industria 4.0 y, además, colabora con Expansión y El País Retina redactando contenidos sobre ciencia y tecnología.

Rodal ha hablado sobre distintas temáticas relacionadas con la Cuarta Revolución Industrial desde los micrófonos de EITB, donde dirigió el  programa Konekta 2.0, y, también en radio, ha trabajado en distintas emisoras de Cadena SER. En prensa online, ha escrito en Estrella Digital y El Correo Digital.

Su experiencia como periodista especializado le ha valido alzarse con el galardón GetxoBlog 2016 y ser finalista de los Premios MasVoz de Periodismo en 2014 y de los Premios de Internet de la AUI al Mejor Comunicador de España en 2012.

  1. En primer lugar, ¿cuál diría que es la situación de la Industria 4.0 en España, en relación con el resto de países de nuestro entorno?

Por la experiencia que tengo, creo que se podría decir que es una buena situación, aunque también es cierto que hay unas diferencias territoriales considerables. Por las apreciaciones que yo tengo, Madrid, Cataluña y el País Vasco son comunidades muy punteras en la Industria 4.0, pero existen otras comunidades que, en este sentido, tienen bastante retraso. Como norma general, está claro que Alemania y Francia están a la cabeza, pero, en mi opinión, hay desigualdades geográficas muy importantes en el Estado respecto a cómo se está potenciando o generando tejido empresarial relacionado con la Industria 4.0.

  1. ¿Influyen, entonces, las inversiones y políticas llevadas a cabo por cada gobierno regional?

Sin ninguna duda. Por una parte, está el propio poder de las empresas. A la hora de hablar de Industria 4.0, están adquiriendo un potencial muy importante las denominadas empresas tractoras: grandes empresas que conocen la potencia y el interés que tiene la industria 4.0 y, por norma general, radicadas en los centros de decisión, en los centros de poder, que pueden ser Madrid o Barcelona. A nivel institucional, una experiencia que conozco bien es la del País Vasco, donde se están potenciando mucho, por parte de las administraciones, diferentes planes y programas de fomento de cara a crear un ecosistema autonómico, pero que también es un ecosistema a nivel estatal, para potenciar este tipo de empresas y, sobre todo, para difundir y divulgar cuáles son los beneficios que puede tener la Industria 4.0.

Por una parte, hay empresas tractoreas que son las que tienen capacidad de tirar adelante con el tema de la Industria 4.0  y, por otra, hay una parte de las administraciones que están impulsando estas cuestiones, porque ven que es una ventaja competitiva a nivel español y europeo.

  1. Los últimos estudios hablan de que en 2020 habrá más de 1,7 millones de robots en las fábricas de todo el mundo. ¿Cómo influirá este hecho en el proceso productivo?

Hay diferentes estudios y paradigmas. Se habla mucho, vinculado con la Industria 4.0, de la robótica colaborativa, es decir, robots dotados de sistemas de visión artificial capaces de interactuar con el entorno y saber si hay un operario cerca trabajando, para pararse o no producir ningún tipo de accidente. Pero también lo que se comenta es que esta robótica colaborativa todavía está en un estado muy verde: tiene unos consumos energéticos importantes y no hay muchas empresas que puedan afrontar los gastos de poner en marcha estos dispositivos. Por tanto, creo que estamos en un estadio bastante similar al que supuso la Tercera Revolución Industrial, cuando entraron los primeros robots en las fábricas. Hay que ver primero cómo evoluciona la tecnología y si realmente la inclusión de la robótica de manera generalizada puede propiciar o no cambios en los paradigmas de trabajo.

Lo que también se comenta, y eso parece que es cierto, es que no solamente la introducción de la robótica, sino de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial o las técnicas de big data; puede provocar cambios en las plantillas. Pero no se trata tanto de despidos, sino de que los puestos laborales menos cualificados sean los que más van a sufrir la incorporación de nuevas tecnologías. Hay tareas repetitivas, que pueden producir dolor, que van a ser reemplazadas por robots o por otro tipo de máquinas.; pero estas nuevas tecnologías van a generar otro tipo de empleos. Al final, lo que va a ocurrir, es que va a haber empleos no cualificados que se van a perder mientras que, por otra parte, se van a generar empleos más cualificados y más vinculados con la digitalización.

  1. ¿Cree que ya se está produciendo este cambio entre los profesionales, que estamos preparados para ello?

Claramente no, porque cuando hablo con empresas todas me dicen que existe un déficit bestial a la hora de encontrar profesionales relacionados con analítica de datos, inteligencia artificial o ciberseguridad. Ahora mismo los centros de formación no están dando salida. Por una parte, hay un déficit de profesionales preparados, pero, por otra parte, hay muchos centros de formación que no se están poniendo las pilas en este sentido. Se sabe que va a existir una demanda muy importante de estos perfiles profesionales, pero yo entiendo que los centros de educación tienen unos protocolos, unas velocidades y unos ritmos de adecuación y, por tanto, ahora mismo hay un problema muy grande. Me trasladan muchas empresas que a la hora de intentar contratar profesionales relacionadas con esas áreas no los encuentran, los tienen que traer de otras partes del mundo. Yo creo que es muy importante que los centros de formación empiecen ya a detectar cuáles son las carencias, cuáles van a ser las carencias venideras, detectar posibles necesidades de cara al futuro para poder dar una respuesta, en la medida de lo posible, rápida.

  1. ¿Todos los sectores industriales están preparadas para dar este salto y ser “inteligentes”?

No. Ahora mismo hay dos velocidades en lo que es la Industria 4.0, la digitalización. Por una parte, las empresas tractoras, que son las que sí están viendo que es interesante implementar programas pilotos relacionados con la analítica de datos, la inteligencia artificial, fabricación aditiva, Internet de las Cosas… Ellos lo detectan y son las que llevan a cabo la labor de ver cómo se pueden integrar estas nuevas tecnologías en sus procesos de producción. Y, por otro lado, están las pymes, que sí que tienen unas carencias muy importantes. A una gran mayoría de ellas todavía les cuesta realizar procesos de digitalización tan sencillos como los relacionados con la ciberseguridad, como que los datos estén digitalizados. Hay una diferencia muy grande entre el ritmo de las pymes y el de las grandes empresas. Y es un problema, porque las pymes son, en su mayoría, proveedores de grandes empresas, especialmente en sectores tractores de la Industria 4.0 -automoción, aeronáutica, industria eólica, generación de energía-. Y si sus empresas proveedoras no se ponen las pilas en cuanto a competitividad y a empezar a adoptar diferentes paradigmas relacionados con la Industria 4.0, se pueden quedar por el camino, porque estamos viendo que hay una competencia muy importante que viene de Alemania, de China, de EEUU, que está trabajando bastante fuerte en temas de Industria 4.0 y, si los proveedores de aquí no se ponen las pilas, corren el riesgo de quedarse descolgados y de que a las grandes empresas tractoras a las que proveen ahora mismo suministros opten por otro tipo de empresas.

  1. Usted es comunicador, ¿cuál cree que es la clave para que la información sobre ciencia, tecnología e industria interese a la población en general, y no tanto a un público especializado?

Creo que las nuevas tecnologías están calando más en diferentes generaciones. Las nuevas generaciones que vienen (los millenials, que ya están trabajando, la generación Z, que está a punto de incorporarse al trabajo, y la generación alfa, que tiene entre 1 y 7 años) conviven día a día con las nuevas tecnologías. Por tanto, es necesario trasladar que éstas van a ser importantes en todos los ámbitos: en nuestro día a día, con nuestro ordenador, smartphone o televisión inteligente; pero también en las ciudades, con el concepto de smart cities, y, por supuesto, en nuestros trabajos. No debería ser muy chocante que dentro de no demasiados años un empleado, para realizar labores de mantenimiento, se tenga que poner unas gafas de realidad virtual o aumentada. Cada vez las nuevas tecnologías van a estar más presentes. Hoy en día ya lo están, y creo que es importante trasladar eso a la gente: que están, que las tenemos, y que a veces no nos damos cuenta de que las estamos utilizando, pero que esa convivencia, en unos años, va a ser todavía mayor en todos los ámbitos. Por eso yo creo que es importante, desde ya, intentar trasladar a la gente cuáles son las ventajas e intentar, sobre todo, que conozcan determinados términos.

  1. Su portal EuskadiTecnologia.com nació para llenar el vacío de la prensa especializada en el País Vasco. ¿Es este vacío extrapolable a nivel nacional?

A nivel nacional no lo sé. Siempre hay diferentes medios especializados que optan por informar. Ser asesor es, por una parte, divulgar en mis plataformas esa comunicación, pero también colaboro con otros medios de comunicación y trato de hacer llegar a los medios de comunicación tradicionales, a la prensa escrita, la radio y la televisión, la importancia de trasladar a la gente cuáles son las ventajas de las nuevas tecnologías. Creo que a los medios de comunicación tradicionales todavía les suena un poco a chino el tema de las nuevas tecnologías, y eso fue lo que a mi inspiró para inspirar el portal EuskadiTecnologia.com. Me costaba difundir las noticias y la información que tenía y me llegaba a otros medios de comunicación tradicionales, y opté por crear mi propio medio para poder hacerlo.

  1. ¿Son más necesarios estos medios especialistas que incluir la información en los medios generalistas?

Creo que debería haber espacio para todo. Hay una clara diferencia entre lo que demandan las nuevas generaciones, el tipo de información que demandan y cómo la están demandando, y lo que ofrecen ahora mismo los medios de comunicación tradicionales. Conozco a muy pocos jóvenes que estén enchufados a la radio convencional o que compren un periódico en papel. La gran mayoría lo que hacen, en vez consumir televisión, es ir a Youtube y consumir sus contenidos a la carta, escuchar podcasts de radio cuando les interesa, compartir información a través de redes sociales, foros o sistemas de mensajería. Los medios de comunicación tradicionales ya no son su referencia, sino que tienen influencers, gente a la que siguen en blogs y plataformas. Y por eso creo que los medios de comunicación tradicionales no van a  cambiar su estructura, pero sí tienen que adaptar los contenidos que ofrecen, porque si tú no estás produciendo temáticas de contenidos adaptados a las nuevas generaciones, de aquí a 20 o 30 años, ese medio está condenado a desaparecer. Si sabes que hoy en día el tipo de información que están demandando los jóvenes está más relacionada con el audiovisual o con contenido de calidad o específico y tú no estás hablando de ello ni dándole difusión, tienes el grave riesgo de quedarte en el camino.

  1. Por último, teniendo en cuenta este contexto de que hablábamos, ¿augura un buen futuro para la Industria 4.0?

Sí. Se han definido muchas tecnologías que va a aportar valor a la Industria 4.0, como la inteligencia artificial, el big data, la fabricación aditiva o la robótica colaborativa, pero también es cierto que muchas de estas tecnologías están en proceso de pilotaje, que todavía se están haciendo experiencias piloto sobre muchas de ellas, sobre cómo podemos, por ejemplo, utilizar realidad virtual o aumentada para hacer formación en los trabajadores. Hay proyectos, pero todavía están en una fase de ver qué ocurre. Lo mismo pasa con la inteligencia artificial. Hay muchas grandes empresas españolas que están llevando a cabo proyectos piloto con inteligencia artificial, pero un porcentaje muy pequeño es el que todavía ve que hay posibilidades de poder implementar esa teología. Con la analítica de datos pasa lo mismo: se habla mucho de la captación de datos para optimizar la producción pero los expertos ya dicen que, hoy en día, más que la captación de muchos datos, del big data, lo importante es captar el smart data, el dato importante que pueda aportar valor añadido. Estamos en un momento en el que se han definido las diferentes tecnologías que entran en juego, pero todavía se están desarrollando muchos proyectos y áreas.

Es un momento, para mí, muy interesante, porque ahora mismo no tenemos muchas cosas concretas sobre las que trabajar, sino que hay mucha definición y hay mucha gente que está tomando esas definiciones para poner en marcha proyectos concretos. Es un momento excitante, porque se van a ver muchas innovaciones. De hecho, hay muchas startups que están surgiendo con vínculos hacia la Industria 4.0 y se va a ver mucho producto, muchas innovaciones, muy interesantes de aquí a pocos años.

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