¿Qué es una fábrica inteligente?

Fábricas inteligentes
Fábricas inteligentes

La fusión de los mundos virtual y físico, los elementos digitales y los humanos, y cómo se relacionan entre ellos son la clave de las fábricas inteligentes, surgidas de la eclosión de la llamada cuarta revolución industrial, que ha dado lugar a la Industria 4.0.

En las fábricas inteligentes -también llamadas fábricas conectadas-, una red de dispositivos  conectados ha llevado a difuminar las barreras entre los diferentes procesos de elaboración y entrega de un producto, es decir, entre la demanda, el diseño, la fabricación y el suministro. De esta forma, en el proceso de elaboración están implicados todos los actores, desde los diseñadores hasta los clientes.

Los elementos que definen una fábrica inteligente están basados en las nuevas tecnologías y tienen como principio básico esta mayor conectividad, que permite que las personas, los recursos y las máquinas puedan compartir información a través del llamado Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés).

Industria conectada 4.0

Entre las ventajas de esta tecnología se encuentra, por ejemplo, el autodiagnóstico de las máquinas, que pueden identificar los errores o fallos del sistema y, en algunos casos, solucionarlos sin necesidad de la intervención de los humanos.

La previsión de las propias máquinas respecto a sus necesidades da lugar al mantenimiento prescriptivo y permite que las acciones se realicen con antelación y mayor rapidez, lo que, sin duda, se traduce en un aumento de la productividad y beneficio económico, ya que los paros por fallos de sistema suelen ser más cortos y las máquinas registran datos de vida útil más larga.

El análisis de los datos procedentes de la información recogida por todos los elementos conectados de la cadena de producción es otro de los pilares fundamentales de las nuevas fábricas inteligentes. ¿Cuál es el objetivo? Realizar un seguimiento de los errores que se hayan podido cometer e identificar sus fuentes, lo que, de nuevo, contribuye a cosechar mejores resultados.

Transformación digital empresarial

Por otro lado, también es esta cualidad la que permite que la producción se adapte a las necesidades reales, tanto en materia de volúmenes como en variedad de productos personalizados, a través de la organización autónoma de las cadenas de suministro. Esto, a su vez, deriva en una mayor sostenibilidad de los productos.

El sector de la industria estima que en 2022 un 21% de las fábricas del mundo harán de las tecnologías digitales su pilar fundamental. Gracias al internet de las cosas, la robótica avanzada y el análisis de datos, la productividad de estas empresas podría aumentar un 5% hasta entonces, según el último informe publicado sobre este tema por la consultora tecnológica Capgemini. Esto, en definitiva, supondría un crecimiento siete veces mayor que el anual compuesto desde 1990 (situado en torno a al 0,74%) y una aportación de más de 440.000 millones de euros al PIB mundial.

No obstante, no se debe obviar que la conectividad comporta riesgos en cuanto a seguridad, ya que cualquier sistema conectado debe contar con la posibilidad de sufrir un ciberataque. Lograr que los sistemas sean cada vez más seguros es otro de los retos que tiene por delante la Industria 4.0.

En definitiva, una fábrica inteligente es aquella global, flexible, integrada en el entorno, que comprende las necesidades de sus clientes y que sabe adaptarse de manera rápida y eficaz a las demandas de un mercado cada día más globalizado.

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