Seis pilares de la Cuarta Revolución Industrial en automoción.

La incorporación de nuevas tecnologías (TIC), la formación de nuevos perfiles profesionales digitales, la digitalización y la automatización, son cambios obligatorios a los que tienen que hacer frente las empresas de esta industria.

En España en concreto, la industria de la automoción es el pilar de la economía. Según el ICEX, este sector supone un 10% de nuestro PIB y un 19% de las exportaciones del país. Además de producir 300.000 empleos directos y 2 millones indirectos. España ocupa en esta industria de producción de automóviles el segundo puesto y el octavo a nivel mundial.

El peso de este sector hace que las empresas españolas especializadas en la fabricación de automóviles estén obligadas a subirse al carro de la innovación industrial  a la mayor rapidez posible para garantizar su competitividad en un ámbito en el que lo cambios se suceden de forma precipitada.

En España las empresas ya han comenzado a innovar y a adaptarse a los nuevos tiempos y nuevas necesidades del consumidor, abandonando poco a poco sus modelos de negocio tradicionales. Según Miguel Aguilar, director de IFEMA Motor, «el sector del automóvil en España puede presumir de haber hecho los deberes hace mucho tiempo». También afirma que la evolución y perfeccionamiento de este sector se refleja en cambios como la reducción del tiempo de producción, “al principio se fabricaba un solo modelo, a día de hoy se fabrica un automóvil cada 30 minutos”.

Este nuevo modelo de negocio automovilístico al que las empresas se han adaptado consiguiendo una mayor eficacia, reducción de costes y tiempo, una mayor satisfacción de la demanda y una mayor variedad en la oferta, se debe a  la adaptación a seis pilares o cambios necesarios en esta industria.

Innovación en I+D como must

En el panorama actual las empresas no pueden seguir bajo modelos de trabajo tradicionales donde la mayor importancia la tenían los recursos tangibles o la forma de trabajo se basaba en equipos cerrados. En la Nueva Industria los recursos intangibles como el talento, la propiedad intelectual o el conocimiento industrial, se han vuelto imprescindibles.

En el estudio ‘The future enterprise: Una hoja de ruta en la transformación de las empresas de automoción’ desarrollado por EY se estima que en 2020 el sector automovilístico invertirá 114.000 millones de dólares en I+D para potenciar estos valiosos recursos.

Consumidor digital

El consumidor se ha convertido en un consumidor digital desde hace tiempo. El acceso a nuevas tecnologías e Internet le ha convertido en un consumidor más exigente. Según el estudio de EY, el 66% de los compradores de coches acceden a webs de fabricantes o comparadores de coches para recopilar información antes de comprar uno.

Ante esta situación las empresas deben utilizar herramientas de analítica y seguimiento a tiempo real para conocer con anticipación las nuevas tendencias y demandas del mercado, donde la oferta tecnológica jugará un papel cada vez más importante en las preferencias del consumidor. Las empresas deben ofrecer productos que se adapten a estas tendencias y que sean flexibles y fáciles de reconfigurar.

Mercado digital

En el momento automovilístico actual, no solo hablamos de un consumidor digital, sino también de un mercado digital donde las empresas deben actuar con rapidez para no perder su competitividad y sobrevivir.

Entre las necesidades clave se encuentra la de identificar con rapidez y adaptarse inmediatamente a los cambios de tendencias en los mercados. La agilidad en la que el producto pueda llegar al consumidor adaptado a estas tendencias es decisiva. Para ellos es importante la recopilación constante de información (Big Data) y la conectividad de las tecnologías de las fábricas de manera que cualquier cambio o modificación pueda realizarse con rapidez.

Mentalidad y formación digital

En este contexto, no solo la innovación y digitalización son obligatorios. Una mentalidad digital es esencial para que las empresas se sumerjan por completo en el ambiente de la cuarta revolución industrial. No solo desarrollan y producen coches, son negocios tecnológicos.

Esta mentalidad debe llegar a todos los niveles de la empresa. Se debe educar y formar a los trabajadores en innovación y la digitalización, para desarrollar talentos y nuevas formas de trabajo abiertas y disruptivas. Por otro lado, también es importante incorporar más perfiles enfocados a esta nueva revolución, entre ellos el perfil cualificado más buscado por los headhunters de esta industria, el de ingeniero industrial. Actualmente hay bastante dificultad dar con mucha gente con este perfil, que sin duda es uno de los motores de cambio necesarios, por lo que es importante fomentar la preparación de personas en este ámbito.

Incertidumbre del mercado

De la misma manera que la Industria 4.0 trae consigo una reducción de la incertidumbre con herramientas como el Big Data o los procesos de análisis a tiempo real que permiten un mayor control y predicción de la producción, también supone una alta incertidumbre.

Esta incertidumbre viene motivada por la constantes corrientes de cambios que produce la transformación digital y la cada vez mayor presencia de las empresas en diferentes mercados. Para ello deben reforzar sus procesos de planificación y sistemas de análisis.

Regulación del sector

En este nuevo entorno, las empresas del sector se someten a una regulación y vigilancia por las instituciones reguladoras, grupos de presión y sociedad, aún más estrictas. Para afrontar estos niveles de vigilancia tienen que  invertir y dedicar esfuerzo para adaptarse a los cambios de regulación y mostrar una mayor transparencia. A esto, favorecen de nuevo las nuevas tecnologías con herramientas como el Big Data o la ciberseguridad.

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